Cuando decidí ser mi prioridad

  • Me liberé de la creencia de que debo complacer a otros y comencé a complacerme a mi misma diseñando la vida que siempre había soñado.

  • Aprendí que amarme a mi misma es el mejor ingrediente para lograr todo lo que me proponga.

  • Entendí que primero debía ser yo la persona que se cuida y nutre con honestidad, amor y respeto.

  • Me di cuenta que la relación que tengo conmigo misma es la más importante.

  • Aprendí a escucharme sin juzgarme y aceptarme como un ser espiritual viviendo una experiencia humana.

  • Elegí que lo que hago en función del otro nace del amor y genera alegría.

  • Me ocupé por llenar mi corazón con amor y luz para luego compartir esta energía contigo.

  • Entendí que decir un no a alguien es darme un gran sí a mí misma.

  • Dejé de poner mi felicidad en las manos del otro.


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