¿Cómo dejar de ser tan dura contigo misma?

Una de las historias de mi vida, que sin duda saca más de una buena carcajada, es cuando mi mamá me inscribió a un taller de autoestima. Así es, a mi también, desde pequeña me dijeron que era algo que tenía que “mejorar” aunque yo ni siquiera sabía qué era o de qué se trataba. Sin embargo, no te puedo negar que me encantó haber ido y que hasta hoy lo considero todo un éxito de curso.

¿Los resultados? Mi primer mejor amiga fuera del colegio con la que comencé a ir a las tardeadas, el reconocimiento de mis cualidades físicas y emocionales, la extraña sensación de sentirme “toda poderosa” que se produjo cuando la pubertad se mezcló con libertad y ¡claro! ¿por qué no? ¡Hasta mi primer novio de manita sudada!

Entonces, si fue todo un éxito ¿para qué estoy escribiendo hoy sobre esto? La verdad para recordarte y recordarme a mí misma algo que, gracias a mi maestro y compañero de vida, me he dado cuenta que a varias se nos olvida: “no ser tan duras con nosotras mismas".

Autoestima es la valoración que le damos a nuestra personalidad. Cuando se habla de una “alta, buena o sana autoestima” lo que se quiere decir, más o menos, es que el juicio que estamos haciendo sobre nosotras mismas nos permite valorar nuestras habilidades, capacidades y logros, pero ojo: sin criticar las áreas que hoy se encuentran débiles en nuestra vida.

Te dejo estas preguntas por acá con la intención de que al bajar tus pensamientos a papel y que con este ejercicio comiences a generar conciencia sobre esa “crítica juzgona” que vive dentro de ti:

  • ¿Cuántos juicios al día haces para ti misma?

  • ¿Estás poniendo tu atención en tus fortalezas o en tus debilidades?

  • ¿Lo qué te dices sobre ti trae paz o estrés a tu vida?

  • ¿Qué tanto haces para “ser” y que tanto para “parecer"?

  • ¿Cuándo fue la última vez que te reíste de ella o de ti misma?

La verdad es que, como coach y coachee, he encontrado que soltar unas buenas carcajadas para quitarle seriedad a nuestro diálogo interno es la clave para darnos cuenta que nosotras no somos lo que decimos que somos sino las observadoras de esa “crítica juzgona” que llevamos dentro.


Mi intención más profunda con estas palabras es que hoy recuerdes una vez más que eres humana, no perfecta y que mientras más te ocupes en reír, menos te preocuparás en hacer juicios sobre ti y sobre los demás.


Si todos los seres nos vemos con humor estaremos generando amor a nuestro alrededor ¿no es esta la vida que sueñas? Recuerda que no estás sola, si necesitas ayuda ¡pídela! Con cariño, Anina Walder.

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