¿Cómo tomar decisiones y estar en paz con ellas?

En mi experiencia en acompañamiento emocional me he dado cuenta que existen diversas creencias que nos hacen pensar que la toma de decisiones “es difícil”, “cuesta mucho trabajo”, “no tengo la experiencia suficiente para hacerlo” o “me puedo arrepentir”. Es por esto que comienzo este post con una pregunta para ti ¿cuántas decisiones has tomado desde que te despertaste hasta ahora que te encuentras leyendo este artículo? Muchas más de las que creías ¿cierto?

Si te pones a pensar, todo el tiempo estás tomando decisiones. Desde levantarte con la primera alarma o hasta el 5 snooze, lo que desayunaste, la ropa que ahora traes puesta, la ruta que tomaste al trabajo etc. Entonces ¿puedes ver que tenemos más experiencia en la toma de decisiones de la que creemos? E incluso ¿fue tan difícil tomar todas esas decisiones? No, ¿cierto? La mayoría de las decisiones que tomamos, las tomamos en automático. Pero ¿qué sucede cuando nos enfrentamos a una que consideramos importante? Nos sentimos bloqueadas.

Este bloqueo viene de nuestros pensamientos, de ese apego a querer solucionar nuestra vida sólo con el lado racional y de esa incertidumbre que produce soltar y confiar en nuestra parte emocional. Ponerle la etiqueta a una decisión como “importante”, “circunstancial” o “marcará mi vida para siempre” produce que nuestro cerebro comience a trabajar de manera incesante, produciendo historias a través de nuestras experiencias y tapando la voz de la intuición.



¿Te ha pasado que escuchas esa ligera voz en tu cabeza y no le haces caso? Y después te dices ¡lo sabía!. Bueno, pues ella se llama intuición y es la “habilidad que tenemos los seres humanos para conocer, comprender o percibir algo de manera clara e inmediata, sin la intervención de la razón”. Y ¿qué es la razón? la “capacidad de la mente humana para establecer relaciones entre ideas o conceptos y obtener conclusiones o formar juicios”. Entonces desde dónde debemos tomar decisiones ¿la razón o la intuición? En mi opinión necesitamos de ambas para tomar decisiones funcionales. Por un lado es importante analizar información, comparar, comprender y por el otro escuchar lo que realmente quiere nuestro corazón.

Es por esto que aquí te dejo una guía con la intención de acompañarte y ayudarte a desenredar la maraña de pensamientos, entenderlos, cuestionarlos y así también tener espacio para que logres escuchar a tu intuición y tomes una decisión balanceada que sea funcional para hacer tus sueños realidad. Así que siéntate, toma papel y pluma, relájate un momento y déjate fluir.

1) Utiliza tus sentidos para salir del circulo vicioso de pensamientos: es importante tomar unos momentos para respirar, meditar, contemplar o sentir tu ser dentro de ti. Esto te ayudará a ponerle pausa a la historia que te has venido contando sobre esa decisión y abrir espacio para escuchar nuevas posibilidades. La inspiración, la intuición y la creatividad no vienen de los pensamientos.

2) Escucha, sin juicio, tu diálogo interno: ¿qué te estás contando sobre tomar esta decisión?, ¿qué sentimientos te están produciendo esos pensamientos?: miedo, ansiedad y duda o nuevas posibilidades, aventura y sentido de creación. Recuerda que nada significa más que el significado que tú misma le das. Así, que toma un momento para cuestionar esos pensamientos y encontrar un significado sobre la toma de decisiones que se alinee con tu ser y te regrese a tu paz.

3) Una vez que te encuentres en paz pregúntate:

  • Si escojo la opción A ¿qué gano?, ¿qué pierdo?

  • Si elijo la opción B ¿qué gano? , ¿qué pierdo?

  • ¿Qué estoy dispuesta a dejar ir?

  • ¿A qué no estoy dispuesta a renunciar?

Al decidir nos convertimos en responsables de las consecuencias y escoger significa renunciar a algo. Es por esto que es muy importante tener claro a qué estamos dispuestas y a qué no.

4) Escucha a tu ser:

  • ¿Mi decisión refleja honestidad conmigo misma?

  • ¿Se alinea con mi propósito más profundo?

  • ¿Es una decisión por amor o por ego?

  • ¿Cuál es mi intención?

Cada camino que has elegido te ha llevado a este momento en concreto de tu vida y tú decides lo que realmente quieres ver manifestado en ella. Mi recomendación es que te enfoques en la intención y no en el resultado, que te quedes con la opción que deje tu espíritu ligero.

4) Ten confianza: una vez tomada la decisión, es momento de dejar ir la opción que no se eligió. De nada nos sirve vivir en el ¿qué hubiera pasado si?, el futuro y el pasado no existen. Es por esto que cuando llegamos aquí, invito a mis pacientes, a realizar una Práctica de Suspensión. En ésta entrenamos a la mente para detener aquellos pensamientos que no se alinean con la decisión que se tomó y así ellas puedan vivir desde el presente, soltando y confiando su decisión al Universo.

5) Crea un plan de acción:

  • ¿Cuál es el siguiente paso a tomar?

  • ¿Qué puedo hacer hoy que me acerque a esa decisión?

  • ¿Qué apoyo del exterior necesito para lograrlo?

  • ¿Cuándo es mi fecha limite?

Busca preguntas que te lleven a tomar pequeñas acciones que te acerquen cada día a esa decisión. Recuerda que sin acción no hay creación.


Si te encuentras a punto de tomar una decisión y estas interesada en profundizar más en este tema no dudes en contactarme para una sesión de acompañamiento emocional. El acompañamiento emocional para la toma de decisiones te permite hacerte cargo de aquellos aspectos emocionales, te brinda herramientas para analizar y cuestionar tus pensamientos con la finalidad de que tomes decisiones proactivas en tu vida.

Cuéntanos ¿Qué aprendiste acerca de la toma de decisiones?

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